Catalina no puede olvidar el Verde: denuncia ambiental o autoposicionamiento político

La diputada local de Morena, Judith Katalyna Méndez Cepeda, quiso denunciar los basureros clandestinos en Tamaulipas… pero terminó abriendo otro tipo de tiradero: el político.

En un video que publicó —y luego borró— de su cuenta de Facebook, Méndez aparece recorriendo tiraderos a cielo abierto en Ciudad Victoria, acusando la existencia de más de dos mil basureros clandestinos en todo el estado y señalando la falta de respuesta del gobierno.
Lo contradictorio es que ese mismo gobierno estatal es emanado de Morena, su propio partido.

El trasfondo no es menor: Méndez tiene origen político en el Partido Verde, donde construyó su primera imagen como “defensora ambiental”. Hoy, desde Morena, intenta reciclar ese mismo discurso, pero con fines claramente electorales.

Fuentes legislativas aseguran que la diputada busca posicionarse como aspirante a la alcaldía de Ciudad Victoria, y que el video formaba parte de una estrategia de exposición personal. Sin embargo, lejos de emprender o promover acciones reales de limpieza o gestión, solo fue a grabar el recorrido, lanzar críticas y subir el clip a redes.

El video —que provocó molestia dentro del morenismo— terminó eliminado de sus plataformas. Para muchos, fue un acto de fuego amigo: una diputada que, en su intento por destacar, termina exhibiendo la ineficiencia del gobierno que dice respaldar.

Tras la polémica, fuentes cercanas a SEDUMA confirmaron que Méndez fue citada en oficinas de la dependencia para explicarle formalmente cómo funciona el proceso de denuncias ambientales, luego de haber actuado —dicen algunos funcionarios— “de manera infantil y poco profesional”.
Además, personas cercanas a la diputada aseguran que, tras el episodio, se le prohibió volver a grabar videos sobre temas ambientales, limitando su estrategia mediática en un área que intentaba capitalizar políticamente.

Analistas locales coinciden: el mensaje no fue ecológico, fue electoral.
Un intento de exposición personal que le salió al revés.

Hoy, el video ya no existe en sus redes, y la legisladora enfrenta restricciones para repetir la jugada.
Mientras tanto, Catalina habló de basura… y terminó barriendo su propia credibilidad.

Catalina no puede olvidar el Verde: denuncia ambiental o autoposicionamiento político

La diputada local de Morena, Judith Katalyna Méndez Cepeda, quiso denunciar los basureros clandestinos en Tamaulipas… pero terminó abriendo otro tipo de tiradero: el político.

En un video que publicó —y luego borró— de su cuenta de Facebook, Méndez aparece recorriendo tiraderos a cielo abierto en Ciudad Victoria, acusando la existencia de más de dos mil basureros clandestinos en todo el estado y señalando la falta de respuesta del gobierno.
Lo contradictorio es que ese mismo gobierno estatal es emanado de Morena, su propio partido.

El trasfondo no es menor: Méndez tiene origen político en el Partido Verde, donde construyó su primera imagen como “defensora ambiental”. Hoy, desde Morena, intenta reciclar ese mismo discurso, pero con fines claramente electorales.

Fuentes legislativas aseguran que la diputada busca posicionarse como aspirante a la alcaldía de Ciudad Victoria, y que el video formaba parte de una estrategia de exposición personal. Sin embargo, lejos de emprender o promover acciones reales de limpieza o gestión, solo fue a grabar el recorrido, lanzar críticas y subir el clip a redes.

El video —que provocó molestia dentro del morenismo— terminó eliminado de sus plataformas. Para muchos, fue un acto de fuego amigo: una diputada que, en su intento por destacar, termina exhibiendo la ineficiencia del gobierno que dice respaldar.

Tras la polémica, fuentes cercanas a SEDUMA confirmaron que Méndez fue citada en oficinas de la dependencia para explicarle formalmente cómo funciona el proceso de denuncias ambientales, luego de haber actuado —dicen algunos funcionarios— “de manera infantil y poco profesional”.
Además, personas cercanas a la diputada aseguran que, tras el episodio, se le prohibió volver a grabar videos sobre temas ambientales, limitando su estrategia mediática en un área que intentaba capitalizar políticamente.

Analistas locales coinciden: el mensaje no fue ecológico, fue electoral.
Un intento de exposición personal que le salió al revés.

Hoy, el video ya no existe en sus redes, y la legisladora enfrenta restricciones para repetir la jugada.
Mientras tanto, Catalina habló de basura… y terminó barriendo su propia credibilidad.